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16/11/2012

Las mejoras en tendidos eléctricos reducen la mortalidad de las aves


Después de 25 años de investigación y colaboración entre investigadores del CSIC, conservacionistas del Parque de Doñana y algunas empresas eléctricas como Endesa, Iberdrola y Red Eléctrica, se ha presentado un estudio de investigación sobre la mortalidad de las aves y tendidos eléctricos. El trabajo se ha convertido en libro escrito en primera persona por Miguel Ferrer, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana, presidente de la Fundación Migres y uno de los principales expertos españoles en grandes aves.

 

Desde 1974 hasta la actualidad, Ferrer ha estudiado la evolución de las aves y su índice de mortalidad por los tendidos eléctricos. Tras años de lucha y colaboración con las distintas empresas dedicadas a este sector, afirma que "haber corregido más de 10 millones de metros cuadrados de líneas eléctricas ha supuesto que dejen de morir por electrocución o colisión unas 15.000 aves al año".

Ferrer ha remarcado que durante muchos años la comunidad científica venía denunciando, que el desarrollo de los tendidos eléctricos suponía uno de los mayores problemas de conservación para muchas especies de aves amenazadas. Un ejemplo de ellos es el águila imperial ibérica, una de las rapaces en vías de extinción del planeta. "El esfuerzo de tanto años se vio recompensado en 2008, cuando se aprobó el decreto ley para cambiar los postes peligrosos, y determinar la planificación de las zonas de especies protegidas", dice Ferrer.

Juan Carlos Atienza, director de conservación de la Sociedad Española de Ornitología (BirdLife), corrobora el estudio presentado por el CSIC pero subraya que solo dos comunidades autónomas, Castilla La Mancha y Castilla y León, cumplen con todos los requisitos de la nueva normativa; es decir la designación de zonas de protección y la modificación de tendidos no protegidos. Atienza opina: "será muy difícil que se lleve la normativa a todo el territorio español, porque cuesta mucho dinero y con la crisis aún más".

Los tendidos eléctricos suponía uno de los mayores problemas de conservación para muchas especies de aves amenazadas

Doñana, unas de las joya de la corona de la biodiversidad española, ha reducido en un 95% las muertes de aves por electrocución, pasando de 6.000 al año a menos de 300 y en un 91% las muertes por colisión, de 171, a tan solo 21.

"Dos grandes especies se han beneficiado de estas modificaciones: el águila imperial ibérica y la perdicera", comenta Ferrer. Estas rapaces son escasas; la población de la imperial es de aproximadamente 300 parejas. Y añade: "su principal causa de mortalidad era la electrocución, seguida de uso de venenos y enfermedades víricas que contraían su principal presa, los conejos". "Pero con los cambios en las líneas eléctricas y el auge del espíritu conservacionista en la sociedad, podemos decir que se ha pasado de 22 parejas en Andalucía a 60 en la actualidad".

A pesar de todas estas buenas noticias, Ferrer se muestra cauteloso y le preocupa que se reduzca la inversión en este tipo de investigaciones. Es consciente de la actual situación de crisis por la que pasa España pero considera que aunque cueste esfuerzo, se pueden cambiar las cosas.

Fuente: El País