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Garajonay

Introducción

Introducción

A escasa distancia de las desérticas costas saharianas, a lo largo de las agrestes cumbres de la isla Canaria de la Gomera, se refugia uno de los bosques más singulares y emblemáticos del Estado Español. La persistente envoltura de nieblas que ascendiendo desde el Océano se pega a las cumbres insulares, impregnándolas de humedad y frescura, propicia la milagrosa existencia de estas espléndidas y misteriosas selvas, últimos vestigios supervivientes de las ancestrales selvas subtropicales que hace millones de años poblaron el área mediterránea.

La laurisilva canaria, un ecosistema relicto del Terciario desaparecido del continente como consecuencia de los cambios climáticos del Cuaternario, encuentra refugio en la zona de nieblas de las islas Canarias. Garajonay es en la actualidad la muestra mejor conservada de este ecosistema, albergando más de la mitad de los bosques maduros de laurisilva del Archipiélago. Otros valores del Parque Nacional son la diversidad de tipos de formaciones vegetales, el gran número de especies endémicas y la existencia de espectaculares monumentos geológicos, como los Roques.

Desde el 1 de enero de 2010, la gestión del Parque Nacional de Garajonay corresponde en exclusiva a la Comunidad Autónoma de Canarias

  • REAL DECRETO 1550/2009, de 9 de octubre, sobre ampliación de las funciones y servicios de la Administración del Estado traspasados a la Comunidad Autónoma de Canarias, en materia de conservación de la naturaleza (Parques Nacionales de Teide, Timanfaya, Caldera de Taburiente y Garajonay). (BOE, nº 270, de 9 de noviembre de 2009).
  • DECRETO 226/2009, de 3 de diciembre, del Presidente, por el que se asigna a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial la gestión de los Parques Nacionales, traspasados por Real Decreto 1.550/2009, de 9 de octubre.
  • Fecha de declaración: Ley 3/81, de 25 de Marzo.
  • Instrumentos: PRUG (Real Decreto 1531/86 de 30 de mayo).
  • Superficie: 3.986 ha.
  • Provincia: Tenerife (isla de La Gomera).
  • Comunidad Autónoma: Canarias.
  • Teléfono: Oficina Administrativa: 922 92 26 00; Centro de Visitantes 922 80 09 93
  • Valores Culturales:

    Yacimientos arqueológicos de los antiguos gomeros. Son visitables los del Alto de Garajonay.

    En el entorno del Parque espectaculares sistemas de terrazas acondicionadas para el cultivo en terrenos sumamente escarpados.

    Silbo gomero o sistema de transmisión del lenguaje a larga distancia por medio de silbidos con el fin de facilitar la comunicación en una isla sumamente abrupta.

  • Valores Naturales:

    Bosques maduros de laurisilva, diversidad de tipos de formaciones vegetales y espectaculares monumentos geológicos, como los Roques. Elevadísimo número de especies endémicas.

  • Otros Datos:

    Redes supranacionales: Patrimonio Mundial (UNESCO), ZEPA.

    Documentación:
    Fecha de declaración:  Ley 3/81, de 25 de Marzo.
    Modificación: Ley 62/2003, de 30 de diciembre, de medidas fiscales, administrativas y del orden social. (La DISPOSICIÓN ADICIONAL VIGÉSIMA OCTAVA modifica el artículo cuarto de la ley 3/81, sobre la Zona periférica de protección).
    Desarrollo normativo:  PRUG (Real Decreto 1531/86 de 30 de mayo).

Localización

Localización

Situación

Espacio natural protegido de España, situado en el centro geográficode la isla de La Gomera, perteneciente al archipiélago de las Canarias.Se encuentra entre las latitudes 28º 05'- 28º 12' Norte y longitudes17º 10'- 17º 18' al oeste del meridiano de Greenwich. Tieneuna superficie total de 3.984 hectáreas y suponen más deldiez por ciento de la superficie total de la isla, ocupando la mesetacentral así como las cabeceras de varios barrancos.

Límites

Ostenta la categoría de Parque Nacional y su titularidad es municipal,repartida entre los municipios de Vallehermoso (1.300 ha), Agulo (770ha), Valle Gran Rey (350 ha), San Sebastián de la Gomera (290 ha),Alajeró (250 ha) y Hermigua (1.024 ha).

Formaparte de la Región Macaronesia

Región natural formada por varios archipiélagos del Atlánticooriental, cuya singularidad reside en la presencia de tipos vegetalesmuy antiguos desde el punto de vista evolutivo y que constituyen una granvariedad de endemismos, lo cual permite considerarla una unidad fitogeográfica.Comprende, de N a S, las islas de Madeira, Azores, Canarias y Cabo Verde,cuyo aislamiento fue la causa de que se conservaran especies que no puedenencontrarse en otros territorios, las cuales se caracterizan por presentaruna mezcla de caracteres mediterráneos y atlánticos.

Cómollegar

Para acceder al Parque hay que llegar primero a la Isla de la Gomera,que carece de aeropuerto, por lo que se debe viajar en un servicio deferry entre Tenerife y San Sebastián de la Gomera. El Parque seencuentra en medio de la isla con lo que se puede llegar prácticamentedesde todas partes, aunque las carreteras son estrechas y no estánen muy buen estado, por lo que ofrecen peligro. A continuaciónse citan algunas posibilidades de acceso al Parque Nacional:

  • Desde SanSebastián, atravesando la Degollada de Peraza.
  • Desde Hermiguasituada al norte de la isla, por el Rejo.
  • Desde Agulo,también al norte, con dos variantes: atravesando el Juego de Bolaso pasando por Meriga y el Acebiño.
  • Desde Vallehermoso,por Apartacaminos.
  • Desde ValleGran Rey, atravesando Las Paredes.
  • Desde Alajeróy Playa de Santiago, atravesando Las Paredes.

Historia

Historia

Antes de la llegada de los europeos en el s. XV la isla ya se encontraba habitada. Sus pobladores procedían del norte de África, presentando su cultura claras semejanzas con la de los pueblos bereberes.

Su economía se basaba en la ganadería y en la recolección de los productos que ofrecía la isla, y sólo residualmente se dedicaban a la agricultura. Habitaban en cuevas o en pequeñas cabañas, y utilizaban la madera y la piedra para la fabricación de utensilios así como el barro para la cerámica. Sobre sus creencias se sabe que rendían culto, entre otros, a las montañas. Ello se pone de manifiesto por ejemplo en el Alto de Garajonay, lugar que da nombre al Parque, donde fueron encontrados restos arqueológicos ligados a la celebración de sus rituales. La isla estaba dividida en cuatro cantones o bandos: Agana, Orone, Ipalan y Mulagua, ubicados en los cuatro grandes barrancos de la Gomera.

Con la llegada de los europeos en el primer tercio del siglo XV, La Gomera es motivo de rivalidad entre España y Portugal. Los bandos gomeros se alían con unos y con otros, hasta la definitiva renuncia de Portugal.

Al principio, la penetración de la cultura europea es pacífica y paulatina, hasta la llegada de Hernán Peraza "El Joven" como señor, que establece imposiciones tributarias y vasallaje, provocando la sublevación de los bandos que son derrotados. Tiempo después, Hernán Peraza establece un pacto de hermanamiento con el bando de Ipalán, que rompe al entablar relaciones con la princesa aborigen Iballa. Esta afrenta, una más, incita a los aborígenes a darle muerte. Como represalia, se produce una gran matanza siendo los gomeros capturados vendidos como esclavos, quedando la isla sometida por la fuerza.

Cristobal Colón y La Gomera

Un episodio relevante de la historia de la Gomera es su relación con los viajes Colombinos. En agosto de 1.492, durante el viaje del descubrimiento de América, las carabelas la Santa María y la Pinta atracan en la Gomera para preparar la travesía. El 4 de septiembre se les une el propio almirante, a bordo de la Niña.

En 1.493, Colón vuelve a la isla al mando de diecisiete navíos, rumbo nuevamente a América. Aquí se suministra de animales vivos y vegetales comestibles sobre los que se basó la primera agricultura y ganadería en América.

Durante el siglo XVI, la isla es lugar de paso de navegantes y conquistadores, actividad que decae posteriormente, sumiéndose la Gomera en el aislamiento y el olvido, bajo un régimen feudal que dura hasta entrado el s. XIX.

El uso tradicional del monte gomero y su conservación

En el pasado los montes que hoy se encuentran incluidos en el Parque Nacional de Garajonay jugaron un importantísimo papel en la economía de subsistencia isleña. Las maderas fueron aprovechadas para levantar casas y fabricar muebles, aperos de labranza, utensilios agrícolas, domésticos e incluso musicales. También se extraía leña y se hacía carbón. En el monte pastoreaban permanentemente rebaños de cabras y ovejas atendidos por pastores. Del monte también se obtenía forraje y rama picada para usarla como alimentación de los animales de corral y para la cama del ganado.

Durante el período condal, entre finales del S. XV y principios del XIX, la propiedad del monte estaba detentada por los Condes de la Gomera, que establecieron una estricta normativa de uso para la obtención de rentas y evitar la degradación del bosque.

Posteriormente, como consecuencia de la Constitución de 1.812, por la que se suprimieron las jurisdicciones feudales la propiedad fue transferida a los Municipios que continuaron una política conservacionista. En 1.879 se consolida administrativamente su conservación al ser incluidos los montes de la isla en el Catálogo Nacional de Montes de Utilidad Pública. En los años cuarenta se elimina el ganado del monte y a partir de la década de los cincuenta comienza a reducirse los aprovechamientos forestales por la generalización de los combustibles fósiles.

En los años setenta del pasado siglo se empiezan a oír voces reclamando la protección de los montes gomeros. El ICONA, organismo del Estado responsable por entonces de la conservación de la naturaleza inicia los trámites para la creación de un Parque Nacional, proceso que culmina en 1981 con la creación del Parque Nacional de Garajonay. Se inicia entonces un modelo de gestión donde la conservación de la naturaleza tiene máxima prioridad.

Toda esta trayectoria histórica ha permitido que los bosques gomeros hayan llegado a nuestros días en un estado próximo al natural con presencia de árboles viejos, lo que los distingue llamativamente de los restantes bosques de laurisilva del Archipiélago. Garajonay es uno de los bosques más naturales del Estado.

Geomorfología y Clima

Geomorfología y Climatología

LaGomera es una isla de actividad volcánica muy antigua, donde raramenteaparecen las huellas de las pasadas erupciones y donde la vegetaciónha dispuesto el plazo suficiente para colonizar las formaciones clímax.Es la única isla del archipiélago canario que no ha experimentadoerupciones modernas en la época cuaternaria (desde hace aproximadamentedos millones de años), que modificaron y rejuvenecieron a las otras islas.Plazo que ha permitido también que el agua ejerciera sin descanso supoderosa acción erosiva sobre el basalto.

Enel centro de la Gomera se encuentra una pequeña meseta central, relativamentellana y con inclinación hacia el norte de ella. De forma radial surgennumerosos barrancos labrados con un extraordinario desarrollo, siendo muy profundoshacia su cauce medio. Sus cabeceras están formadas por una amplio abanicode barranquillos. El Parque Nacional ocupa toda la meseta central, asícomo las cabeceras de los barrancos.

Su configuración está íntimamente relacionada con la erosiónde las aguas que han surcado la amplia red de barrancos radiales, ensanchadosgradualmente hasta el punto de permitir que la mayor parte de la poblaciónse hayan asentado en el fondo de estos barrancos, localizados sobre todo enel NE (Vallehermoso, Hermigua). Los valles alargados creados por la erosiónterminan en el mar algunos espectaculares como el Valle del Gran Rey y el Cañónde Guadá muy cercanos entre sí.

La costa presenta al norte una soberbia manifestación basálticadenominada Los Órganos. Esta formación basáltica estáconstituida por una serie de columnas que descienden hasta el mar que sóloes apreciable desde el mar ya que se encuentra en una zona muy escarpada deacantilados. El relieve gomero es proclive a los desfiladeros.

En general su relieve es suave, oscilando sus altitudes entre los 800 y los1.400 metros, la máxima cota del Parque y de la isla la constituye elpico de Garajonay con 1.487 m.

En el Parque se distinguen claramente cuatro unidades fisiográficas.La divisoria principal está formada por una suave inclinaciónen forma de "ele" que desde el noroeste se desarrolla en direcciónsureste, pasa por el centro de la isla, para después cambiar su direcciónhacia el este. Los extremos de esta divisoria se bifurcan a su vez en dos pequeñascresterías que delimitan otras dos cuencas. Una que vierte sus aguashacia el noroeste, que es la más pequeña de las cuatro, y otrahacia el este, un poco mayor.

La zona nororiental es la más amplia y recibe directamente los vientosalisios cargados de humedad. En ella, dos alineaciones casi paralelas, juntocon la alineación principal, configuran las tres cuencas principalesdel sector. La del Barranco de Vallehermoso es la más amplia y se localizaen el extremo noroccidental, cuya cabecera está formada por una extensared de torrentes. La Cuenca de Mériga situada en el centro que es lamás estrecha. Y la Cuenca del Cedro situada en el extremo nororientalde ancha cabecera.

La zona suroccidental es la segunda en extensión y aunque se encuentraal abrigo de los alisios, recibe su benéfica influencia, ya que las nubesde condensación sobrepasan las pequeñas alturas de la alineaciónprincipal y caen en la vertiente opuesta. En este sector se encuentran las cabecerasde importantes barrancos como son los de Santiago, Erques, Iguala, Valle deGran Rey, etc.

Las vertientes norte y sur de la isla, son muy diferentes. Por una parte mientrasel norte recibe el mayor aporte de nubes empujadas por los vientos alisios,descargando en ella toda el agua y por tanto en estas laderas la vegetaciónes muy superior constituyendo la vertiente verde. Por otra parte en el sur lasnubes ya han soltado toda el agua y llegan vacías a estas zonas, conlo que el ambiente es seco teniendo esta vertiente un aspecto desértico.El agua recogida en la vertiente norte se infiltran en el subsuelo surgiendomás abajo en los llamados almagres, sitios donde nacen manantiales máso menos caudalosos.

Los roques son una seña de identidad para la Gomera, se tratan de enormesmonolitos basálticos que constituyeron el relleno pétreo de antiguaschimeneas volcánicas por las que salieron lavas pantosas, de composiciónmucho más ácida que los basaltos, que al ir desmoronándoseel contorno han quedado al descubierto. También son conocidos con elnombre de pitones y podemos citar el de Agando, Ojila y el roque Cano.

Climatología.

Desdeel punto de vista climático, el Parque está dominado por los vientosalisios de componente NE que afectan de forma constante a las islas, si bienson más acusados en el verano. La capa inferior del alisio, fresca yhúmeda debido a su interacción con el mar, asciende al entraren contacto con la orografía insular. En su ascenso, el aire se condensay da lugar a nubes que se encuentran con la tapadera de la capa superior delalisio, más cálida y seca. Esta línea de inversióntérmica es el límite superior de lo que se conoce por mar de nubes,que se ubican entre los 950 y 1.500 m. En esta zona, de encuentro de las nubescon el relieve, se producen ligeras lloviznas y el fenómeno conocidocomo lluvia horizontal. Las nubes descienden por las vertientes opuestas hastala cota de los ochocientos metros, por lo que prácticamente todo el Parquese beneficia de estos vientos cargados de humedad.

Lasprecipitaciones son relativamente escasas y muy variables de un año aotro y oscilan entre los 600 y 1.600 mm. A esto hay que sumarle el fuerte aportede agua por captación de nieblas que realiza la laurisilva, y que puededoblar estas cifras. Existen pequeñas variaciones climáticas entrela zona norte y la zona sur del Parque, siendo la primera la que posee las cuencasde barrancos con mayor humedad y donde se localiza la más exuberantey pura.

Las temperaturas son muy suaves. La media de los meses más fríos en esta zona de nubes es de 8,5ºC, mientras que las primaveras y los veranos son frescos, con medias entre 10 y 12ºC.

Conservación

Conservación

La conservación del medio natural.

De acuerdo con la Ley de creación del Parque, la administración de éste tiene como objetivos principales asegurar la conservación de los recursos naturales y culturales, restaurar los ecosistemas dañados, desarrollar un sistema de uso público compatible con la conservación de los recursos, efectuar actividades interpretativas y de educación ambiental que favorezcan el respeto de los ciudadanos hacia el Parque, realizar los estudios necesarios para garantizar una base científica en la gestión y favorecer el desarrollo sostenido del entorno socioeconómico del Parque.

Problemas de Conservación

Los principales problemas de conservación del Parque son:

  • Representación incompleta de las formaciones de monteverde de la isla. Fuera del Parque hay bosques naturales de gran calidad conservacionista cuya inclusión en el Parque es aconsejable. Además algunos tipos de bosques no están bien representados en el interior del Parque.
  • Existencia de áreas degradadas. Alrededor del 13% del Parque corresponde a antiguas plantaciones forestales con especies exóticas o matorrales que reemplazan al bosque original.
  • Invasión por especies exóticas. A causa de las favorables condiciones climáticas hay una gran proporción de especies exóticas. Afortunadamente estas suelen limitarse a áreas degradadas y abiertas pero algunas presentan un comportamiento invasor.
  • Existencia de un importante número de especies amenazadas. Garajonay y su entorno están considerados como la segunda Área de España con mayor número de especies amenazadas.
  • El incendio forestal representa el mayor riesgo para la conservación del Parque.
  • Aumento de la presión ejercida por los visitantes. Aunque la presión de las visitas es todavía moderada, las expectativas de crecimiento turístico en la isla suponen un previsible aumento de la presión humana.
  • Existencia de una importante red viaria en el Parque que complica el control de la visita.

Valores de Conservación

El Parque Nacional de Garajonay tiene importantes valores conservacionistas que pueden resumirse de la siguiente manera:

  • Naturalidad: El Parque protege bosques antiguos escasamente degradados por la actividad humana.
  • Diversidad de ecosistemas: Existen numerosos tipos de ecosistemas forestales, además de los ecosistemas rupícolas y fluviales.
  • Endemicidad: Aunque la diversidad de la flora y la fauna no es elevada por tratarse de un ecosistema insular, el nivel de endemicidad es muy elevado, con 50 especies de flora endémicas de La Gomera y otras 122 endémicas de Canarias y respecto a la fauna, con 153 especies endémicas de La Gomera y otras 327 endémicas de Canarias descritas hasta el momento.
  • Rareza: El número de especies incluidas en el catálogo de especies de flora amenazada se eleva a 21. Además muchas especies tienen una distribución muy reducida.
  • Representatividad: El Parque protege más de la mitad de los bosques antiguos de monteverde del Archipiélago canario.
  • Singularidad: El monteverde canario es un ecosistema relíctico relacionado con los extintos bosques subtropicales que en el Terciario poblaban el sur de Europa y Norte de África.

Restauración de áreas degradadas

Una de las prioridades del Parque es la reconstrucción de los ecosistemas naturales originales en aquellas zonas que hoy están ocupadas por especies exóticas. Las zonas de restauración comprenden alrededor de 500 has, concentradas en zonas elevadas de la vertiente sur donde la vegetación original era el fayal-brezal.

La eliminación de los pinares procedentes de plantaciones realizadas en los años sesenta que ahora ocupan estas áreas se hace mediante aclareo sucesivo (esto es, disminuyendo gradualmente su densidad), seguido de repoblaciones de plantitas de especies autóctonas bajo la cubierta protectora del pinar. Los pinos que inicialmente se dejan en pie para dar protección a las plantaciones los primeros años son posteriormente eliminados.

En las áreas cubiertas con vegetación natural, la intervención humana es prácticamente inexistente. Así, el bosque evoluciona de forma natural: los árboles llegan a su madurez y luego mueren, se descomponen y toda su materia y energía revierten en el ecosistema. En Europa, donde la mayoría de los bosques están intensamente transformados, sometidos a aprovechamientos humanos, los bosques del Parque Nacional de Garajonay son uno de los pocos lugares donde es posible visitar formaciones forestales en un estado cercano a su naturaleza original.

Resultados de la restauración de la laurisilva


Recuperación de la flora amenazada

En Garajonay viven 21 especies de plantas catalogadas como amenazadas. Para evitar su desaparición el Parque está desarrollando un programa de recuperación que abarca la realización de estudios para la evaluación de sus poblaciones y tendencias demográficas, la genética de sus poblaciones, el conocimiento de su biología reproductiva y de sus necesidades ambientales, las posibles amenazas etc., que sirven para establecer las líneas de actuación. Entre éstas cabe citar la reproducción en vivero y posterior aumento de las poblaciones mediante plantación, el manejo del hábitat para disminuir la competencia o favorecer su regeneración natural, etc. Hasta la fecha, los resultados han sido muy prometedores con siete de las nueve especies con las que se ha trabajado.

La lucha contra el fuego

Los incendios forestales son la peor amenaza para la conservación del Parque. En general, las condiciones ambientales y las características de la vegetación en el interior del Parque no favorecen la propagación del fuego, pero existen otros factores que conllevan un incremento del riesgo, como son la existencia de comunidades vegetales altamente combustibles en el entorno del Parque (matorrales de codeso y jara, así como una abrupta topografía) que junto con la sequía del verano, la presencia de numerosos núcleos habitados en torno al Parque, etc., facilitan el inicio y la propagación del fuego.

La lucha contra los incendios se realiza desde diferentes vertientes: por un lado mediante la educación ambiental de la población, por otro por medio de la prevención a través del manejo selectivo de la vegetación en lugares estratégicos, para evitar la acumulación de materiales combustibles, y por ultimo mediante un dispositivo de extinción formado por vigilantes y retenes así como medios materiales como camiones contra incendios, etc.

La investigación

La investigación en un Parque Nacional es indispensable para obtener los conocimientos necesarios para una adecuada gestión. El Parque dispone de normas respecto a la investigación de otras instituciones y viene realizando sus propios estudios en campos tan diferentes como climatología, vegetación, flora, fauna, ecología, uso público, entorno socioeconómico, etc. Además en la actualidad se está desarrollando un programa de seguimiento ecológico consistente en una red de toma de datos permanente, cuyo objeto es conocer el funcionamiento y evolución del ecosistema a largo plazo.

Usos compatibles

Usos compatibles

El hombre y el medio en Garajonay

Tradicionalmente la población local estuvo estrechamente ligada al monte porque de él se obtenían recursos imprescindibles en su economía de subsistencia. El hecho de que el monte haya llegado hasta nuestros días en tan buen estado de conservación es un mérito de la población local, que supo ejercer la sabiduría de aprovechar sin destruir.

Así, los montes que hoy se encuentran incluidos en el Parque Nacional de Garajonay son, en parte , producto de los usos del pasado. Todavía podemos encontrar restos de antiguas cabañas de los pastores, los hoyos de hornillas de carbón, trancaderos y acequias de agua e incluso algún resto de molinos de agua.

Hoy en día, los aprovechamientos tradicionales han dado paso a un otro tipo de usos que permiten y potencian la preservación de los recursos naturales.

Turismo, recreo y educación

FORMACIÓN TURÍSTICA EN LA GOMERA

Si hasta hace dos décadas Garajonay era un lugar apartado, hoy recibe cerca de medio millón de visitas anuales. Varios factores han hecho posible esta situación: la proximidad de La Gomera a los grandes centros turísticos del sur de Tenerife y sus excelentes comunicaciones marítimas con esos centros, así como su red viaria que atraviesa el Parque con varias carreteras.

La mayor parte de las visitas proceden de excursiones organizadas del sur de Tenerife que atraviesan el Parque en autobús con algunas paradas en miradores y a veces en el Centro de Visitantes. Otra tipología bien distinta es el turismo que pernocta en la isla, mucho más minoritario y procedente básicamente de centroeuropa que utiliza el Parque para caminar. Además está la población de la isla que utiliza sobre todo los senderos durante los fines de semana.

Con este contexto de visitas, la gestión del uso público del Parque está dirigida prioritariamente a asegurar la conservación. Para ello se han creado importantes zonas de reserva integral que quedan libres del uso turístico y zonas de uso restringido cuyo acceso es posible sólo bajo determinadas condiciones.

Pero no todo son limitaciones, también se trata de que el visitante tenga a su disposición equipamientos y servicios que hagan más satisfactoria la visita y así se ha creado una red de senderos y miradores bien señalizados. Diferentes publicaciones ayudan al visitante a conocer los valores del Parque, y el Centro de Visitantes de Juego de Bolas ofrece una amplia gama de medios y servicios de información e interpretación al público.

Los programas que se desarrollan van dirigidos a todos: a las escuelas, a la tercera edad, a los vecinos, etc. y se centran no sólo sobre plantas o animales sino también a la relación de las personas con su entorno.

Ecosistemas

Ecosistemas

El motivo principal de la creación de este Parque Nacional ha sido la protección de la vegetación excepcional que se encierra dentro de sus límites, entre la que destacan los bosques de laurisilva. Garajonay constituye una reliquia natural, ya que muestra el paisaje subtropical que predominaba durante la era terciaria en el sur de Europa y norte del continente africano. Estos bosques han desaparecido prácticamente en todo el mundo, la vegetación dominante en el parque sólo se da en la actualidad en algunas regiones de la Macaronesia.

La laurisilva del terciario es una formación de tipo subtropical que durante el Plioceno cubría las cuencas de lo que es hoy el actual mar Mediterráneo, desde estas islas atlánticas hasta Asia Menor.

La distribución de las especies vegetales está determinada por una combinación de factores, tanto topográficos como de humedad, orientación y, obviamente, grado de conservación del bosque. El clima juega un papel fundamental en la conformación del ecosistema, al igual que el relieve. Así, los vientos alisios, de componente NE, afectan de forma constante a las islas, si bien son más acusados en el verano. Como ya se ha mencionado, en otro apartado, la cara norte es la que recibe el aporte de nubes cargadas de agua y empujadas por los vientos alisios. Este agua es captada por la vegetación de estas laderas, con lo que constituye un paisaje verde por el desarrollo de vegetación abundante. Así pues, la altitud media de la línea de cumbres de La Gomera, que no sobrepasa los 1.500 metros, permite al alisio ejercer su influencia también en la vertiente sur, aunque en el sur las nubes llegan sin agua con lo que estas laderas no reciben el aporte de agua suficiente. Se caracterizan por ser zonas de ambientes secos y pobre vegetación.

En función de las condiciones citadas se distinguen distintas zonas si ascendemos hacia la cumbre desde el nivel del mar:

ZONA BAJA

(Desde el nivel del mar hasta los 200-300 m en la cara norte y los 400-500 m en la cara sur).
Zona de elevada aridez, este piso está dominado por formaciones de tabaibal-cardonal en el que destacan entre otras la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera) cerca de la costa, la tabaiba amarga (Euphorbia bertheloti) y el cardón (Euphorbia canariensis), acompañados en ocasiones por matorrales de balos (Plocama pendula) y hierbas de ciclo corto. El estrato arbustivo está representado por una rica regeneración de las especies arbóreas, acompañado de especies que varían de unos lugares a otros del bosque y entre las que se encuentran el follao (Viburnum rigidum), el verdoscano o follao hembra (Gesnouina arborea), el peralillo (Maytenus canariensis), la capirotana o alcanutillo (Phyllis nobla) y el poleo (Bystropogan origanifolium), endemismos canarios frecuentes en los fondos de los barrancos. El helecho más común en esta zona es el penco (Dryopteris oligodonta).

ZONA MEDIA

(Hasta los 500-600 m en la cara norte y los 800-1.100 m en la cara sur).
Algo más lluviosa y fresca que la anterior, comienza a distinguirse una estacionalidad marcada entre verano e invierno. Es donde se encuentra el área de los Roques. Estos riscos no están cubiertos por bosques, en ellos crece una vegetación propia en la que aparecen cierto endemismos. La vegetación tiene ciertas afinidades mediterráneas siendo la formación característica el sabinar (Juniperus phoenicea), el cedro (Juniperus cedrus) y el madroño (Arbutus canariensis), que en la cara sur es sustituido por jarales (Cistus monspelliensis) y retamares (Spartocytisus filipes y Retama monosperma). Los palmerales (Phoenix canariensis) ocupan la cabecera de buena parte de los barrancos, asociados por lo general a asentamientos humanos.

La fauna más representativa de estas dos zonas corresponde a conejos (Oryctolagus cuniculus) introducidos por los conquistadores que siguen viviendo en la isla, especialmente en las zonas más degradadas y el erizo moruno (Aetechinus algirus).

ZONA DE CUMBRE

La capa inferior del alisio, fresca y húmeda debido a su interacción con el mar, asciende al entrar en contacto con la orografía insular. En su ascenso, el aire se condensa y da lugar a nubes que se encuentran con la tapadera de la capa superior del alisio, más cálida y seca. Esta línea de inversión térmica es el límite superior de lo que se conoce por mar de nubes, que se ubican entre los 950 y 1.500 m. En esta zona de encuentro de las nubes con el relieve se producen ligeras lloviznas y el fenómeno conocido como lluvia horizontal. En ella encuentra la laurisilva su lugar de asentamiento, conocidas comúnmente como monteverde. Esta denominación engloba la laurisilva caracterizada por bosques desarrollados, localizados en las zonas húmedas orientadas al norte y el fayal-brezal localizado en zonas con peores suelos en las orientaciones sur más secas o en áreas degradadas por las actividades humanas.

De toda la superficie del Parque, aproximadamente unas dos mil quinientas hectáreas están cubiertas de bosque.

La gran densidad de la cubierta boscosa provocó la aparición de una densa capa de suelo vegetal bajo la que se encuentra un estrato de basaltos y piroclastos, que son producto de la actividad volcánica tardía. En la parte norte aparecen algunos afloramientos de la topografía existente antes de la erupción.

La laurisilva puede estar formada por diversas especies y su composición florística puede variar de una zona a otra del Parque, dependiendo de su altitud, suelo, orientación y grado de pendiente. Lo que más llama la atención es su estrato arbóreo que está formado por: el laurel (Laurus azorica) muy común en todo el Parque; el viñátigo (Persea indica), especialista en colonizar los barrancos y cuyos tallos y hojas jóvenes son venenosas para el ganado; el tilo (Octeam foetens) que se localiza en el fondo de las vaguadas y es más escaso en el Parque y sus mejores representaciones se encuentran en el monte Las Mesetas y en el monte Hermigua, en el barranco del Cedro; el acebiño (Ilex canariensis) es otra especie muy común, en la que destacan sus rojos frutos maduros; el barbusano (Apolonias burbujana) es otra laurácea que vive en los escarpes y peñascales de las laderas de la umbría; el palo blanco (Picconia excelsa) es fácil de reconocer por su corteza grisácea, localizándose junto a los barbusanos; la faya (Myrica faya) es un árbol común e importante del bosque de laurisilva; el brezo es el árbol más común de la isla y un componente más de la típica laurisilva y el madroño que crece formando colonias y sus frutos son comestibles.

Muchos de los árboles están cubiertos por musgos y líquenes, y sobre la rica capa del suelo crecen con profusión los helechos, de los cuales han sido descritos más de veinte especies en el Parque.

Las especies que crecen a esta altura son la doradilla negra (Asplenium onopteris) y la helechera (Pteridium aquilinum) que es el más común de todos los helechos.

La formación fayal-brezal ocupa una amplia zona en la vertiente sur a esta altura. Las fayas (Myrica faya) y los brezos (Erica arborea) de porte arbóreo se entremezclan caprichosamente dominando sobre otros arbustos y en el suelo, junto a los musgos y helechos aparecen los codesos (Adenocarpus foliosus) y adquiere una predominancia la helechera.

La fauna del parque no es tan rica y variada como la flora. La laurisilva constituye un hábitat importante para la avifauna canaria, y aunque debido a la densidad del follaje, es a veces difícil localizarlos sus cantos los delatan. Se encuentran entre otras especies, el gavilán (Accipiter nisus granti), la gallinuela o chocha perdiz (Scolopax rusticola) que se localiza en las zonas más húmedas, y dos palomas de monte la paloma turqué (Columba bolli) y la paloma rabiche (Columba junoiae). Estas palomas, que constituyen endemismos canarios, han evolucionado ligadas al bosque de laurisilva y pueden ser calificadas como auténticas reliquias vivientes. Tres son los depredadores alados, el cernícalo (Falco tinnunculus canariensis) y la aguililla (Buteo buteo insularis) ambos diurnos y el búho chico (Asio otus canariensis) nocturno. Otros vertebrados son poco numerosos anunque en esta zona una especie no auctótona muy abundante es la rata negra (Rattus rattus) muy perjudicial para el viñátigo y carecen prácticamente de enemigos naturales.

La fauna invertebrada (arácnidos, lombrices, moluscos, artrópodos e insectos) al contrario que la vertebrada es muy importante y abundante en los bosques de laurisilva, encontrándose entre ellos importantes y numerosos endemismos.

En la vertiente sur encontramos el lagarto tizón (Lacerta galloti).
Otros reptiles como el lagarto gomero (Gallotia galloti gomerae) y la lisa gomera (Chalcides viridanus coeruleopunctatus), y un anfibio, la ranita verde (Hyla meridionalis), viven en el interior del Parque.

Flora      

Flora

  • Acebiño.

    Este árbol endémico de la Macaronesia es muy abundante en la isla. Reconocerlo no nos será difícil: el tronco claro tiene manchas blancas y marrones, se reproduce por chupones y en las zonas húmedas de sus ramas cuelgan musgos que llegan a medir metro y medio y que se conocen como "barbas de acebiño". Además, al final de la primavera, se llena de frutos rojos similares a los de su "primo del norte" el acebo Ilex aquifolium. Se utilizó mucho en la fabricación de utensilios domésticos y agrícolas.

  • Alcalitofe.

    Llamativa planta herbácea con flores de color malva que exhala un fuerte olor a alcanfor. Puede superar el metro de altura. Presenta un amplio espectro de propiedades medicinales. Abunda en claros y linderos de bosques del monteverde. Floración: mayo-mediados de junio.

  • Majelile.

    Otros nombres: Alhelí de monte. Arbusto de tallos erectos de la familia de las Crucíferas, con hojas lineares lanceoladas ligeramente dentadas, flores en dos tonos malvas y el fruto es una silícua. Se localiza en las zonas bajas húmedas y forestales hasta los 900 m de altitud. Floración: enero-abril.

  • Arcila.

    Especie endémica de La Gomera, presenta inflorescencias blancas, rosadas o violáceas, así como hojas grandes, blanco-verdosas en el envés. Su floración es típica de marzo y abril. De ahí el dicho "todas las flores florecen en mayo, menos la arcila que no la hallo". Se localiza en zonas abiertas y bordes de caminos del monte. Floración: mediados de febrero-abril.

  • Barbusano.

    Especie endémica de la Macaronesia que alcanza los 20 metros. Prefiere los ambientes más secos y termófilos de la laurisilva. Sus hojas presentan numerosas agallas producidas por Artrópodos que las harán inconfundibles, así como los brotes foliares de color rojizo. Fue uno de los árboles más esquilmados del monteverde debido a su excelente madera que le llevó a ser considerado el "ébano de Canarias". Se ha citado una subespecie conocida como barbusano blanco endémico de La Gomera, aunque su status taxonómico no está claro.

  • Bea.

    Es una crasulácea grande, endémica de La Gomera. Puede llegar a medir más de medio metro de diámetro. Se localiza en paredes umbrosas en el norte de la isla hasta los 1100 m de altitud. Florece en el mes de Mayo sobre paredes rocosas. Floración: mediados de abril-mediados de junio.

  • Bea.

    Otros nombres: Bejeque laxo. Planta de la familia de las Crasuláceas con tallos de hasta 30 cm. Las hojas son más anchas en la base, carnosas y muy vellosas, las flores son de color amarillo. Es frecuente en regiones forestales, riscos y en zonas de sombra. Abundante como epifita sobre los troncos de los árboles en zonas de mayor incidencia de las nieblas. Floración: abril-mayo.

  • Alfarrobo.

    Otros nombres: Bejeque Arbusto de la familia de las Crasuláceas, de tallo grueso y carnoso de hasta 1 m de altura, rosetas pequeñas, inflorescencias grandes que se forman a finales de verano con flores de color amarillo rosado. Es un endemismo gomero. Floración: julio-mediados de agosto.

  • Bea.

    Es una crasulácea grande, endémica de La Gomera. Puede llegar a medir más de medio metro de diámetro. Se localiza en paredes umbrosas en el norte de la isla hasta los 1100 m de altitud. Florece en el mes de Mayo sobre paredes rocosas. Floración: mediados de abril-mediados de junio.

  • Bea.

    Otros nombres: Bejeque laxo. Planta de la familia de las Crasuláceas con tallos de hasta 30 cm. Las hojas son más anchas en la base, carnosas y muy vellosas, las flores son de color amarillo. Es frecuente en regiones forestales, riscos y en zonas de sombra. Abundante como epifita sobre los troncos de los árboles en zonas de mayor incidencia de las nieblas. Floración: abril-mayo.

  • Tabaibilla.

    Arbusto perteneciente a la familia de las Umbelíferas, de hoja simple que puede llegar alcanzar hasta 1,5 m de altura, con tallo leñoso, hojas glaucas e inflorescencias entre 10 - 20 flores. Su fruto es de color negro o marrón oscuro. Puede vivir en el borde inferior del monte hasta los 900 m. de altitud en la vertiente norte, alcanzando los 1200 m en la vertiente sur.

  • Campanillero, esquilonera.

    Otros nombres: Bicacaro. Hierba trepadora de la familia de las Campanuláceas, con tallos de hasta 3 metros, hojas triangulares de bordes dentados. Flores con corola acampanulada de hasta 6 cm. de largo, de color anaranjado y el fruto es una baya carnosa comestible de color rojizo. Se localiza en el borde inferior del monte. Es bastante rara en La Gomera. Floración: febrero-mediados de abril.

  • Penco.

    Helecho de la familia de las blechnáceas. Presenta frondes de dos formas, unos estériles y otros fértiles, productores de esporas. Frondes pinnatisectos, divididos una sola vez, de hasta 40 cm. de largo. Característico de los escarpados y húmedos bosques de tejo.

  • Brezo.

    Es una especie con una distribución mediterránea y de las grandes montañas del Este de África. El porte que alcanza en La Gomera, hasta los 20 metros, sólo es comparable con el que alcanza en algunas zonas montañosas de África. Fácilmente reconocible por sus hojas aciculares de medio milímetro de ancho y un centímetro de largo, así como por sus troncos marrón-rojizo que crecen en diagonal, el brezo es un excelente captador de la humedad que aportan los Alisios, conocida como lluvia horizontal. Su madera era utilizada en las hornillas para hacer carbón, pipas y utensilios de cocina. Es la especie arbórea más frecuente en el Parque porque en su estado natural compite con ventaja con otras especies en las zonas más secas y soleadas ó más expuestas a los vientos, siendo además el primer árbol colonizador de áreas abandonadas o degradadas. Floración: mediados de febrero-mediados de marzo.

  • Cedro.

    Árbol endémico de Canarias que en el bosque sobrepasa los 10 metros y en zonas rocosas y grietas es más pequeño y de porte achaparrado. Es muy parecido al enebro Juniperus oxycedrus que habita en el continente. En La Gomera está amenazado pues hay muy pocos individuos, por lo que su conservación es importantísima. Sus hojas de 1,5 centímetros de largo son rígidas, punzantes, verde oscuro y con dos líneas blancas en el envés. En los Roques podemos verlos viviendo junto a madroños Arbutus canariensis, pinos canarios autóctonos Pinus canariensis y otras especies endémicas de gran rareza.

  • Cerrajón.

    Otros nombres: Angoja. Arbusto robusto de hasta 3 metros de altura, de la familia de las compuestas, con hojas lobuladas e inflorescencias muy ramificadas con varios capítulos de flores amarillas. Endemismo canario abundante en las comunidades rupícolas y en el sotobosque de zonas forestales abiertas. Se distribuye ampliamente en la zona forestal. Floración: febrero-marzo.

  • Culantrillo.

    Helecho de la familia Adiantáceas, de frondes delicadas subdivididas hasta 3 veces, alcanzando una longitud variable entre 3 y 60 cm., con forma de pequeños abanicos. Ocupan lugares húmedos o de aguas rezumantes en zonas bajas del monte, pudiendo estar presentes en zonas de cotas inferiores. Se reproduce por esporas que surgen de soros situados en el margen de las pequeñas frondes. Ampliamente cultivado en jardinería. Su infusión suele usarse como medicamento emenagogo y pectoral.

  • Penquito.

    Otros nombres: Doradilla negra. Helecho de la familia Aspleniáceas, con frondes entre 15 y 20 cm. de longitud. Como todos los helechos, se reproduce por medio de esporas. Es muy común en el sotobosque del monteverde, y no es tan exigente en cuanto a la humedad como otras especies.

  • Borraja salvaje.

    Otros nombres: Escrofularia. Hierba perenne de la familia de las Escrofuláriaceas, leñosa por su base con hojas glabras de bordes dentados y flores de corola morado-rojizo. Es un endemismo canario frecuente en los bosques umbríos. Floración: mediados de abril-junio.

  • Cenizo.

    Perteneciente a la familia de las Asteraceas. Endemismo canario de laderas rocosas y matorrales, alcanza hasta el 1,5 metros de altura, es perenne y a veces leñosa en la base. Sus hojas son verde-grisáceas, pubescentes y sus inflorescencias son de color amarillo. Las plantas que crecen en el interior del bosque son más laxas y de floración no tan abundante.

  • Ensalado, arroz.

    Otros nombres: Estrella de risco. Planta colgante de la familia de las Crasuláceas con hojas gris - plateadas o verde oscuras, inflorescencia con pocas flores, de color que van del amarillo al morado. Vive en riscos y rocas de las zonas forestales hasta una altitud de 1100 m.

  • Haya.

    Otros nombres: Faya, crese. Especie que vive en la Macaronesia y de forma muy localizada en el sur de Portugal. Además de formar junto al brezo Erica arborea el fayal - brezal, tiene una amplia distribución en el monteverde ya que se adapta fácilmente a cualquier medio teniendo la facilidad de fijar nitrógeno atmosférico. Su porte puede superar los 20 metros y alcanzar enormes diámetros. Las hojas son lanceoladas y estrechas con el margen aserrado y típicamente ondulado. Los troncos viejos se acorchan, pareciéndose un poco al alcornoque Quercus suber. Tiene un papel fundamental en la recuperación del bosque tanto de forma natural como en repoblaciones. Del haya se aprovechó la madera para hacer horquetas, utensilios domésticos, leña, carbón, etc. y de sus frutos, denominados creces, se alimentó el gomero en tiempos de escasez.

  • Follao.

    Endemismo canario de porte arbustivo que en condiciones óptimas llega a crecer más de 7 metros. Es abundante en el sotobosque de la laurisilva. Para distinguirlo sólo tenemos que fijarnos en las hojas, pues están recubiertas de pelitos y crecen de forma opuesta. Como crece recto y espigado fue empleado en agricultura como vara para las plataneras y tomateras y, por su flexibilidad, fue empleado para cestería rústica. Tiene una hermosa floración de flores blancas, siendo su olor muy agradable. Floración: marzo-mediados de abril.

  • Gacia.

    Otros nombres: Jirdana, gasio. Arbusto de hasta 5 metros, de la familia de las leguminosas, de ramas glabras y hojas pecioladas y numerosas flores en racimos terminales. Es frecuente en zonas escarpadas y abiertas del bosque, a partir de 600 m. hasta los 1300 m. Floración: mediados de marzo-mayo.

  • Gacia.

    Arbusto de la familia de las Leguminosas, que puede llegar a los 2 m de altura, de hojas pecioladas e inflorescencias de hasta 60 flores. Se halla en brezales, entre 400 y 800 metros.

  • Gacia.

    Otros nombres: Jirdana, gasio. Arbusto de hasta 5 metros, de la familia de las leguminosas, de ramas glabras y hojas pecioladas y numerosas flores en racimos terminales. Es frecuente en zonas escarpadas y abiertas del bosque, a partir de 600 m. hasta los 1300 m. Floración: mediados de marzo-mayo.

  • Gacia.

    Arbusto de la familia de las Leguminosas, que puede llegar a los 2 m de altura, de hojas pecioladas e inflorescencias de hasta 60 flores. Se halla en brezales, entre 400 y 800 metros.

  • Granadillo.

    Arbusto de la familia de las Hipericáceas, puede alcanzar los 2 m de altura. Sus flores son de color amarillo y su fruto es una cápsula carnosa que cuando madura se pone dura y de color marrón. Comúnmente vive en la zona de laurisilva termófila de las zonas bajas. Floración: abril-mayo.

  • Pencón de ga.

    Otros nombres: Helecha morada. Helecho de la familia de las Athyriáceas, con grandes frondes de casi 2 m. de largo, bi-tripinnadas, con rizomas alargados. Presente sobre todo a lo largo de las cañadas húmedas con circulación continua de agua.

  • Helechera.

    Helecho de la familia de las Hypolepidáceas, cosmopolita, ampliamente extendido por extensas áreas del planeta. Alcanza gran altura, hasta 3 metros, en zonas convenientemente iluminadas. Prolifera sobre todo en zonas de medianías bien iluminadas, en claros de bosques y en matorrales degradados tras incendios. Su rizoma era utilizado en forma de harina para la alimentación de la población gomera en épocas de hambruna.

  • Penco de estrellas.

    Otros nombres: Helecho peludo. Helecho de la familia de las Aspidiáceas, al igual que el penco (D. oligodonta). Tienen frondes de hasta 1 metro de largo, divididas, pinnadas o bipinnadas. El rizoma es corto, grueso, levantado y escamoso. Puede encontrarse en situaciones húmedas, como el brezal de tejo o laurisilva de valle.

  • Hiedra.

    Es una planta trepadora perenne, común en zonas húmedas del monte, extendiéndose por el suelo y trepando por los árboles. Sus hojas muy verdes y brillantes tienen una textura dura, son muy variables en aspecto dependiendo de la cantidad de luz que reciban. Las flores son muy apreciadas por moscas y avispas ya que producen gran cantidad de néctar. Sus recios tallos están llenos de raicillas pardas con las que se adhiere a los soportes verticales.

  • Laurel.

    Otros nombres: Loro. Especie endémica de la Macaronesia ampliamente representada en el Parque, alcanza los 25 m. de altura. Se reproduce con facilidad, tanto por semillas como por chupones que surgen del tronco principal, apareciendo masivamente en la regeneración natural del bosque. Sus hojas se usan en la cocina aunque son menos aromáticas que las de su pariente continental, el Laurus nobilis. Hay árboles machos y árboles hembras. Crece profusamente en la laurisilva y en menor medida en el fayal-brezal. Sus frutos sirven de alimento para las palomas de la laurisilva y su madera fue empleada para la fabricación de utensilios agrícolas, la construcción y como leña.

  • Madroño.

    Este pariente del madroño del continente Arbutus unedo sólo vive en Canarias. Dependiendo del substrato en el que viva su porte puede ser desde arbustivo, en fisuras de roca, hasta alcanzar cerca de 10 metros en terrenos llanos. El color rojo-anaranjado de sus lisos troncos, sus carnosos frutos, así como las hojas lanceoladas con el borde aserrado le hacen inconfundible. De las escasas poblaciones de la isla, las que se encuentran en el Parque lo hacen sobre Roques, siendo una de las mejores de Canarias las del Roque Blanco, en la cuenca de Vallehermoso. Sus frutos de color naranja son comestibles. Floración: febrero-marzo.

  • Malfurada.

    Arbusto de hasta 2 metros de alto, con tallos marrón rojizos, con dos o cuatro flores grandes, de color amarillo dorado y fruto capsular duro, de color marrón oscuro cuando madura. Especie muy frecuente que se puede encontrar en el sotobosque de la laurisilva y en el fayal-brezal. Floración: abril-julio.

  • Marmulán.

    Arbusto de hasta 1 metro de alto, con tallos marrón rojizos, con dos o cuatro flores grandes, de color amarillo dorado y fruto capsular duro, de color marrón oscuro cuando madura. Especie muy frecuente que se puede encontrar en el sotobosque de la laurisilva y en el fayal-brezal.Floración: abril-julio.

  • Mato blanco.

    Otros nombres: Hierbas blancas. Arbusto muy ramificado, generalmente de hasta tres metros, pero que en ocasiones se encarama hasta las copas de los árboles llegando a alcanzar hasta unos ocho metros de altura. Presenta una hermosa floración con pequeñas flores agrupadas en inflorescencias de color blanco rosado. Vive únicamente en contadísimas zonas de la laurisilva gomera, prefiriendo los claros que permiten una iluminación suficiente. Es una especie bastante rara cuya reproducción en el vivero ha dado muy buenos resultados tanto por semilla como por estaquillado. Es una especie amenazada con la categoría de vulnerable. Floración: mediados de junio-mediados de julio.

  • Millo macho.

    Planta perenne robusta de la familia de las Juncáceas, con hojas planas rojizas con pelos blancos en su base, e inflorescencia alargada y densa. Es localmente frecuente en los brezales de crestería con tejo y en la laurisilva de nieblas.

  • Mocán.

    Endemismo macaronésico que llega a alcanzar los 10-12 metros de altura y que podemos encontrar ocasionalmente en la laurisilva, sobre todo en el monteverde seco termófilo. Su hábitat más común se sitúa entre 400-800 metros. Sus pequeñas hojas de borde aserrado y pelillos en el envés nos ayudarán a diferenciarlo. Su distribución cercana a los asentamientos humanos ha condicionado su escasa representación actual por haber sido muy utilizado. Los aborígenes canarios hacían un licor con sus frutos, yoyas, llamado "yersequén".

  • Arsila.

    Planta robusta y vellosa de la familia Ranunculáceas. Sus flores son de un llamativo color amarillo brillante y sus hojas son acorazonadas con lóbulos poco profundos. Se encuentra tapizando el sotobosque en zonas algo abiertas con una cierta humedad en bosques de laurisilva y fayal-brezal. Floración: mediados de marzo-mayo.

  • Bojo.

    Árbol de unos 10 metros de altura de troncos derechos y muy ramificados con ramas horizontales o ascendentes y hojas grandes que se diferencia del naranjo salvaje "común" ó bojo por el mayor pedúnculo de sus frutos así como la ausencia total de espinas en sus hojas. Sólo se conoce una localidad de esta subespecie endémica del Parque Nacional, aunque su staus taxonómico no esta del todo. Cada uno de sus frutos produce cuatro semillas, las cuales carecen de embrión, por lo que no pueden germinar y producir plantas nuevas. Sin embargo, se reproduce por acodos naturales de las ramas bajas, que en contacto con el terreno producen plantas nuevas. Es una especie amenazada.

  • Siempreviva.

    Hierba perenne con rizoma de la familia de las Boragináceas, tallos leñosos en su base de hasta 60 cm de largo y flores de color azul, aunque algunas veces son rosaceas. Aparece en zonas iluminadas del bosque. Floración: marzo-mayo.

  • Tambaruche.

    Enredadera de la familia de las Dioscoreáceas, de hojas enteras con flores en racimos axilares y bayas rojizas más o menos esféricas. Es una planta endémica de Canarias y Madeira.

  • Orejas de gato.

    Planta de tallo largo, dos hojas grandes y flores en espiga de color verde-amarillento. Pertenece a la familia de las Orquidáceas y vive en los riscos, en el sotobosque de la laurisilva y en el fayal-brezal. Floración: enero-mediados de marzo.

  • Palo blanco.

    Árbol endémico de la Macaronesia, perteneciente a la familia del olivo. Es relativamente frecuente tanto en zonas no muy húmedas y soleadas del monteverde, como en lugares húmedos y umbríos. Apetecido por las ratas que muerden sus brotes jóvenes, el palo blanco, es fácil de distinguir pues, además de su corteza blanquecina y rugosa, sus hojas, de color verde oscuro brillante, crecen opuestas. Su madera de color blanco y muy dura fue empleada para la construcción y la elaboración de aperos de labranza. Floración: mediados de febrero-mediados de abril.

  • Pata cuervo Pata de gallo.

    Otros nombres: Pata de gallo. Perteneciente a la conocida familia de los geranios. Es una hierba perenne, de tallo corto y hojas profundamente divididas, semejantes a los geranios de olor. Sus flores aparecen en grupos, y son de un color rosado, blanco en el dorso. Forman tapices floridos en los claros del fayal-brezal. Floración: abril-mediados de mayo.

  • Penco labrado.

    Otros nombres: Pirguan. Helecho de la familia de las Blechnáceas. Presenta frondes de hasta 3 m. de longitud, de pinnadas a pinnatipartidas. Desarrolla unos bulbillos en el extremo del fronde que pueden dar lugar a nuevas plantas si encuentran un lugar favorable para enraizar. Vive en el bosque en zonas muy húmedas y en laderas umbrías de barrancos.

  • Penco o Helecho macho.

    Helecho de la familia Aspidiáceas, presenta frondes de hasta 1,5 m. de longitud, siendo desde bi- hasta cuatripinnada, muy divididas. El rizoma es corto, grueso y escamoso. Muy típico de sotobosques de laurisilva, es más bien indiferente a la humedad del suelo siendo más resistente que otras especies de helechos.

  • Peralillo.

    Arbolillo endémico de las Canarias escasamente representado en la isla y que gusta de zonas soleadas y de temperaturas suaves en la zona baja de la laurisilva, entre los 500-800 metros. Recuerda a un peral de ahí su nombre. Su valor conservacionista es grande debido a su endemicidad y escasez.

  • Pie de gallo.

    Otros nombres: Hierba candil. Helecho de la familia de las Aspleniáceas, al igual que la doradilla negra. Presenta unas frondes alargadas de 15 a 20 cm., con base acorazonada de 3 a 5 lóbulos. es prácticamente inconfundible. Crece en zonas húmedas y boscosas.

  • Poleo de monte.

    Otros nombres: Ratonera. Arbustillo de la familia de las Lamiáceas. Presenta hojas de lanceoladas a aovadas, con bordes crenados. La inflorescencia es muy abundante, compuesta por pequeñas flores blancas. Es muy olorosa. Vive en zonas abierta y soleadas del monte.

  • Lengua de oveja.

    Otros nombres: Reina de monte. Planta de la familia Gencianáceas, alta y viscosa de hasta 80 cm. de altura. Tienen grandes hojas lanceoladas con tres o cinco nervios muy marcados. Inflorescencias ramificadas con hermosas flores de color amarillo brillante. Florece en junio y se halla presente en zonas bien conservadas de laurisilva. Floración: mediados de junio-mediados de agosto.

  • Sabina.

    Árbol pequeño de la familia de las Cupresáceas, con conos axilares parecidos a una baya, que habita amplias zonas del norte insular desde la costa hasta el monteverde formando un piso de vegetación. En el Parque aparece ocasionalmente en escarpes rocosos. Su madera es muy apreciada, pues no se pudre con facilidad y desprende un aroma muy agradable al quemarse..

  • Sanguino.

    Especie endémica de la Macaronesia que alcanza los 8-10 metros de altura. Se le puede encontrar tanto en la laurisilva como en el fayal brezal, tanto en individuos aislados, como formando bosquetes. Fácil de distinguir pues sus hojas, con borde aserrado, tienen un par de glándulas en la base, de ahí su nombre científico. Sus frutos son alimento de la avifauna del Parque en el centro del verano, que es la época más crítica del año para la alimentación de la avifauna por la escasez de frutos.

  • Sao.

    Árbol o arbusto endémico de la Macaronesia que alcanza hasta los 15 m. de altura. Habita suelos empapados, cursos de agua y paredones rezumantes. Es muy importante proteger esta especie así como los lugares donde habita, pues son hábitats de riberas húmedas muy escasos y amenazados en el Archipiélago Canario debido a las captaciones de agua. En el Parque se pueden observar bosquetes de esta especie en el Barranco de El Rejo.

  • Sauco.

    Arbolillo endémico de Canarias que puede alcanzar 10 metros de altura y que está en peligro de extinción. Es una especie muy exigente en humedad, encontrándose en fondos de barranco o paredones rezumantes en orientaciones Norte en zona de laurisilva. A pesar de haber sido localizado sólo de forma espontánea en tres localidades, en La Gomera es bastante conocida por haberse plantado en varios caseríos del norte. Debido a su uso medicinal, para enfermedades de la piel, y a la escasez de sus emplazamientos, es una planta con gran valor conservacionista. Su reproducción en el vivero está siendo muy fructífera, habiéndose reintroducido en diferentes localidades varios cientos de individuos. Es una especie amenazada. Floración: abril-junio.

  • Tabaiba.

    Otros nombres: Tabaiba de monte. Arbusto que en ocasiones alcanza 12 metros. Presenta el aspecto propio de una tabaiba, esto es, de un arbusto que segrega jugo lechoso al romperse, con hojas aglomeradas hacia los ápices de las ramas, en este caso de color verde oscuro.. Se encuentra en contadas poblaciones en emplazamientos húmedos del bosque de laurisilva, presentando unos hábitos de vida muy distintos a los del resto de las especies de Euphorbia. Floración: marzo-abril.

  • Tabaiba de monte.

    Otros nombres: Tabaiba dulce. Arbusto endémico de La Gomera de hasta 5 metros que habita en zonas escarpadas, bordes de acantilados y andenes, entre los 600 y los 900 metros de ambas vertientes. Es una especie amante de la luz de la que sólo se conocen 11 localidades aisladas, la mayoría con escaso número de individuos. Las semillas tienen una buena germinación, presentando las plantas obtenidas un buen arraigo y crecimiento en el monte. Es una especie amenazada.

  • Tajinaste.

    Otros nombres: Tajinaste de monte. Arbusto de la familia de las Boragináceas, endémico de La Gomera y en peligro de extinción. Tiene un porte alto, con una corteza marrón-rojiza y hojas verdes lanceoladas, con numerosas nerviaciones. Las flores aparecen en grandes inflorescencias cónicas de color azulado y muy vistosas durante los meses de Febrero y Marzo. Se distribuye, principalmente, asociada a riscos sálicos. Muy rara. Floración: mediados de febrero - mediados de marzo.

  • Tajora.

    Endemismo canario, de la familia de las Lamiáceas. Arbusto con ramificaciones poco densas, hojas blanco tomentosas por el envés y verde por el haz, inflorescencias ramificadas con flores de corola blanca o amarillenta. Vive en la zona de laurisilva, en riscos y claros del bosque entre los 700 y 1400 m de altitud. Floración: abril-mayo.

  • Flejo.

    Otros nombres: Tejo. Aunque su nombre común puede confundirnos con el tejo del continente Taxus baccata, esta especie es endémica de La Gomera y Tenerife formando un ecosistema único: el brezal de tejo, un bosque hiperhúmedo de las zonas más escarpadas de la isla y expuestas a los vientos dominantes. Se distingue del brezo por sus flores de color rojo, sus hojas un poco más anchas y duras y por su tronco cuya corteza se desprende en tiras sin deshacerse. Vive en crestas muy húmedas, entre los 800 y 1100 metros de altitud. Floración: mayo-mediados de junio.

  • Til.

    Especie endémica de la Macaronesia, se sitúa en barrancos húmedos y umbríos. Alcanza más de 30 m. de altura. Se distingue por las glándulas que aparecen en sus hojas, que además, presenta un ápice apuntado a modo de goteadero. Su madera recién cortada tiene un olor fétido.

  • Viñátigo.

    Especie endémica de la Macaronesia que habita en los fondos de barrancos húmedos y umbríos. Alcanza más de 30 metros de altura formando masas boscosas de gran porte. Sus hojas grandes que enrojecen antes de caer y sus troncos jóvenes repletos de lenticelas y rodeados de chupones, nos ayudarán a identificarlo. Este "primo" del aguacate Persea americana contiene unos alcaloides que atraen a las ratas, las cuales muerden sus brotes jóvenes y se "emborrachan". A pesar de que fue empleado en construcción y talado por su excelente madera, en La Gomera se encuentran los mejores bosques de viñátigos de la Macaronesia.

  • Violeta.

    Planta pequeña de tallo fino con una base de hojas en forma de roseta y una flor de cinco pétalos de color violeta azulado. Aunque tiene una amplia distribución en el monte abunda en los brezales de cresteria y en la laurisilva de nieblas. Se distribuye en bosques con suelos descarbonatados por casi toda Europa. Floración: enero-mediados de julio.

  • Zarzaparrilla.

    Monocotiledónea liliácea de tallos largos, espinosos, hojas anchas y carnosas y flores en umbela más o menos simples. Sus frutos son de color rojizo. Se cultiva como planta ornamental. Vive en lugares con sombra y humedad.

Fauna      

Fauna

  • Tabobo.

    Otros nombres: Abubilla. Habita en terrenos abiertos de hasta media montaña, bosques de pinos e incluso en zonas desérticas. Mide 28 centímetros y tiene un vuelo lento y ondulante. Generalmente come en el suelo despejado, desde sapos y ranas, hasta grandes insectos y gusanos. Hace el nido en agujeros de viejos árboles y cría desde abril a julio en nidos que progresivamente, con el crecimiento de los pollos, aumenta su olor nauseabundo debido a la acumulación de excrementos que los adultos no pueden evacuar, y al olor a carne podrida que tienen los pollos para repeler a los posibles intrusos que pudieran acercarse al nido.

  • Caminero.

    Como todas las aves de la familia de las Motacillidae, son de colores pardos y no hay diferencia entre sexos. Son aves terrestres que corren y andan con gran agilidad. Anidan en el suelo. Es un ave endémica de Canarias, Madeira y Salvajes.

  • Coruja.

    Otros nombres: Buho chico. Habita preferentemente en bosques de coníferas, bosquetes aislados y en sotos fluviales. Es menos frecuente en bosques muy frondosos pues caza al acecho desde posaderos y otras veces volando bajo, en terrenos con vegetación escasa. Mide 35 centímetros y se alimenta de aves, insectos y pequeños mamíferos. Cría generalmente en nidos viejos de otras aves y la puesta tiene lugar de febrero a junio. Es una subespecie endémica de Canarias.

  • Pájaro moro.

    Ave de la familia de los fringílidos. Pequeño, rechoncho, con pico corto y fuerte, rojizo en época de cría. Presenta un color rosado y cabeza gris. Suele observarse en pequeños grupos. Anida entre piedras, muros o en arbustos en taludes.

  • Canario.

    Otris nombres: canario de la tierra. Ave de la familia de los fringílidos a partir del cual derivan los canarios domésticos. Es el animal símbolo de Canarias. Es de color marrón verdoso en el dorso y más amarillento en el vientre y flancos. Se halla en cultivos, linderos de bosques y matorrales. Es un ave endémica de los archipiélagos macaronésicos.

  • Cernícalo.

    Otros nombres: cernical. Es una de las rapaces más comunes en España que podemos ver cernirse a poca altura sobre cualquier campo. Pesa alrededor de 250 gramos y aunque prefiere terrenos abiertos también se le encuentra en bosques aclarados y entornos urbanos próximos al hombre. Caza suspendiéndose entre 10 y 30 m con la cola abierta en abanico durante un minuto o más inspeccionando el terreno y pasando a otro punto si en el anterior no ha tenido suerte. Cría en solitario y en ocasiones aprovecha los nidos viejos de córvidos, ardillas u otras rapaces. Es una subespecie endémica de Canarias, Salvajes y Madeira.

  • Codorniz.

    Tiene un aspecto muy parecido al de la perdiz, pero su tamaño es mucho más pequeño. Tiene un vuelo corto y lento, que le cuesta levantar en época de cría. La encontramos en praderas, sembrados y pastos, pocas veces, en campo abierto.

  • Conejo.

    Es un animal muy conocido y común en España. Tiene un tamaño mediano, hace sus madrigueras en el suelo, donde saca adelante su abundante prole. Se alimenta de cortezas, fresas salvajes y brotes tiernos de vegetales. Su carne es muy apreciada y su piel se utiliza en peletería barata.

  • Cuervo.

    Habita y cría en acantilados y enclaves rocosos, que le garantizan seguridad para reproducirse. Es un ave muy atrevida que no duda en atacar a buitres y aguilas de mayor tamaño que él cuando pasan por su territorio, a veces sin razón aparente. Mide 64 centímetros y tiene un pico negro muy grande y poderoso. Es un ave omnívora que come de todo, incluso carroña. Cría de febrero a mayo en cornisas rocosas en un nido de barro y ramas.

  • Cabeza negra.

    Otros nombres: Capirollo, chorrera. Debe el nombre al capirote negro del macho sobre el que se dibuja un anillo colorado que rodea el ojo, dentro de un colorido general gris oscuro, más desvaído por abajo. Es un ave típicamente insectívora que caza tanto entre los árboles de nuestros jardines y cultivos como entre los matorrales de los campos. Es una subespecie endémica de Canarias.

  • Capirote.

    Se trata de una especie muy distribuida y común, que anida en variedad de lugares arbolados. Desde los parques urbanos a los bosques más recónditos, ya sean de coníferas o caducifolios, a nivel del mar o en monte, este ave se adapta sin ningún problema. Se la considera una buena aliada del hombre, debido a la cantidad y tipo de insectos que come. En épocas de frío y escasez busca bayas silvestres.

  • Balero.

    Otros nombres: Curruca tomillera, tarraz, chirrera. Ave pequeña de unos 13 cm. La hembra es menos vistosa que el macho. Vive en espesos tomillares, romerales, coscojales y matojos de marismas. Se alimenta de insectos, arañas, moluscos y semillas. Hace su puesta de abril a junio. Su nido lo hace entre las matas, a poca altura del suelo. Pone 4 o 5 huevos y su cuidado lo llevan a cabo ambos padres. Cuando los pollos se ven amenazados por algún intruso, el padre finge estar herido, se arrastra por el suelo y emite lastimeros piídos, esta aptitud despista al intruso, ya que le hace creer que atrapará sin dificultad al pájaro que se tambalea y se va en su busca. Es una especie protegida y además es una subespecie endémica de la Macaronesia.

  • Gallinuela.

    Otros nombres: Chocha Perdiz. Es muy tímida y difícil de observar debido a sus costumbres crepusculares y a que pasa buena parte del tiempo oculta entre la vegetación. Se alimenta de lombrices, insectos, pequeños moluscos, caracoles diminutos e incluso hierba y algunas semillas. Nidifica en el suelo en un hoyo que tapiza con hojas muertas, entre los meses de marzo a agosto. Pone 4 huevos que incuba la hembra. Suele criar en zonas boscosas con cierta humedad, con áreas aclaradas y abundante maleza. Cuando migran, se las puede ver en playas y praderías.

  • Alcotán.

    Otros nombres: Falcón, pajarero. Habita en todo tipo de bosques y campiñas, en sotos, plantaciones, etc. Caza al acecho volando a baja altura, casi siempre aves, aunque en ocasiones se alimenta de grandes insectos y pequeños mamíferos. Cría de abril a mayo en los bosques junto a prados con árboles y a una altura de 5 a 30 metros del suelo. Es una subespecie endémica de Canarias y Madeira.

  • Carpintero.

    Otros nombres: Herrerillo común, farilero, corbatita. Tiene un tamaño aproximado de 11 centímetros y como otros páridos puede ser un acróbata buscando comida en el envés de las hojas, alimentándose de los insectos y gusanos que las parasitan y aprovechando también las yemas de las ramas más finas. En otoño puede comer algún fruto y en invierno semillas. Cría de abril a junio en nidos que hace en agujeros. Es una subespecie endémica de Canarias.

  • Pinto.

    Otros nombres: Jilguero, pintado. Es una ave que debido a su belleza y su canto se enjaula como animal de compañía. Son individuos muy sociables. Su alimentación principal es de origen vegetal, con su pico fuerte y afilado le resulta fácil sacar las semillas, aunque la variedad vegetal que les alimenta es muy extensa. En primavera durante la cría, y parte del verano, caza insectos para completar su dieta.

  • Tamasma.

    Otros nombres: Lavandera cascadeña, barranquera, alpispa. Habita principalmente los cursos medio y alto de nuestros ríos montanos y de los llanos. Tiene 18 centímetros y nidifica entre las raíces y piedras de la orilla o en agujeros de obras de fábrica en los tramos accidentados del río. Cría de marzo a julio y se alimenta de insectos que caza en las orillas. Solamente si se queda todo el año, completa su dieta con semillas de plantas ribereñas. Es una subespecie endémica de Canarias.

  • Mirlo.

    Es un ave de tamaño medio, mide unos 25 centímetros y se alimenta de bayas y frutas, insectos y larvas de todo tipo, caracoles y lombrices. Cría de marzo a julio en nidos que construye en matorrales y árboles. Es una subespecie de Canarias y Madeira.

  • Jornero.

    Otros nombres: Mosquitero canario, hornero, chivita. Suelen ser aves solitarias, aunque a veces se les ve en parejas o tríos. Es un ave muy nerviosa y activa. Observa y realiza una prospección muy detallada de cada rincón de los árboles que frecuenta para localizar sus pequeñas presas. A veces podemos verlo lanzándose volando desde su punto de observación tras los mosquitos. De abril a julio hace su nido que consiste en una esfera de musgo y hierba, forrada de plumas y con una entrada lateral. Pone de 4 a 7 huevos. Frecuenta zonas con alguna cubierta arbórea o arbustiva de variable espesura. En la época invernal es fácil verlos en pequeños parques y setos. Es una especie protegida y además es una especie endémica de Canarias.

  • Paloma.

    Otros nombres: Paloma salvaje, paloma roquera. Ave de unos 33 cm. Tiene un vistoso plumaje gris azulado, con verde y violeta en los lados del cuello. Su vuelo es muy rápido y normalmente bajo. Podemos encontrarla en acantilados marinos y en campiñas cercanas. Hace sus nidos en grietas, cuevas y a veces entre rocas.

  • Paloma rabiche.

    Otros nombres: Palomo, raboblanco, rabil. Recibe ese nombre debido a la franja clara que tiene al final de su cola, rasgo principal para diferenciarla de su "prima" la turqué que la tiene subterminal. Aunque también puede ser observada dentro del monte, la rabiche prefiere zonas escarpadas y barrancos rocosos del límite inferior de la laurisilva, aunque también puede ser vista en cañadas húmedas, áreas degradadas con cultivos, bosquetes de castaños, etc. Come principalmente bayas de til, vinátigo y barbusano, a menudo en el suelo. A diferencia de la turqué, la rabiche ubica su nido en el suelo de paredones y riscos de difícil acceso, poniendo un solo huevo. También estuvo al borde de la extinción, aunque hoy en día sus poblaciones están estabilizándose poco a poco. Sólo vive en Canarias.

  • Paloma turqué.

    Es el ave de la laurisilva por excelencia. Ave de aspecto robusto, de colorido gris pizarra con irisaciones verdosas y rosáceas en el cuello, habita extensas zonas del Parque, y en especial aquellas donde abundan laureles , fayas y acebitos, cuyos frutos son la base de su alimentación. Esta hermosa paloma, que estuvo hasta hace poco en peligro de extinción debido al furtivismo y la destrucción de su hábitat, construye su nido en árboles a una altura aproximada de diez metros. Al igual que la paloma rabiche (columba junionae), su puesta es de un solo huevo, a diferencia de las demás palomas que es de dos. Es una especie endémica de los bosques de laurisilva canaria.

  • Millero.

    Otros nombres: Pardillo común, sillero, linacero, llorón. Es un ave muy gregaria. Es frecuente ver bandos que en otoño, por ejemplo, se reúnen con gran algarabía en dormideros arbóreos. Tiene un peculiar y característico vuelo ondulado. Se alimenta principalmente de semillas aunque no desprecia algunos invertebrados. De abril a julio, anida en todo tipo de arbustos. Construye su nido a base de hierbas secas y musgo. Pone de 3 a 6 huevos, que incuba la hembra. Es una subespecie endémica de Canarias.

  • Perdiz.

    Ave de unos 33 cm. A distancia es fácil confundirla con la perdiz común, aunque de color más pálido. Ya de cerca se la distingue por el collar castaño que presenta y su peto gris azulado. Vive en laderas cubiertas de monte bajo y zonas con poca vegetación pero con agua y sitios de abrigo. Es una subespecie presente en Canarias y el noroeste de Marruecos).

  • Calandra.

    Otros nombres: Petirrojo, papito, colorada. Mide unos 14 centímetros y llega a confiar en el hombre más que otras aves. Cabe destacar la territorialidad de los invernantes, de tal forma, que no toleran la presencia de otro individuo de su especie en la parcela elegida. Siempre come en el suelo insectos, lombrices y moluscos pero completa su dieta con frutos como el majuelo, moras, etc. Anida en agujeros o grietas de muros o rocas, árboles, etc.

  • Cuarterón.

    Otros nombres: Pinzón vulgar, chau-chau, pájaro de monte. Es uno de los fringílidos que más abunda en nuestro país. Habita en todo tipo de bosques. En ocasiones se forman bandadas organizadas por sexos. Mide 15 centímetros y construye el nido generalmente muy bajo en arbustos o árboles, donde cría de abril a julio. Se alimenta de semillas forestales e insectos perjudiciales, y es especialmente útil, porque destroza gran cantidad de crisálidas para aprovechar la seda de sus capullos en el forrado de su nido. Es una subespecie endémica de Canarias"

  • Rana.

    Especie de la familia de las Hylidae (Ranitas de San Antonio). Cuando llegan a adultos miden hasta 5 cm. Es muy frecuente en barrancos y charcas de las zonas bajas, es el único representante de este orden en el Parque, y raramente se encuentra en el monteverde. Se alimenta de invertebrados. El celo, muy ruidoso, tiene lugar desde enero hasta finales de la primavera.

  • Rata.

    Es originaria de Persia y la India y se extendió por Europa a principios del siglo XII. Su coloración es función de la raza geográfica, tiene cabeza maciza, orejas prominentes y una cola desnuda, más larga que la cabeza y el tronco juntos. Ocupan todo tipo de áreas. En competencia con la rata común aquella es expulsada de todas las zonas subterráneas obligándola a ocupar las partes más altas de las construcciones.

  • Ratón.

    Es originario de Asia y más pequeño que el ratón de campo. Habita todo tipo de terrenos sin llegar a la alta montaña. Puede transmitir enfermedades aunque no tanto como las ratas. Son omnívoros y pueden llegar al canibalismo sobre todo cuando sus congéneres han sido atrapados con cepos. Alcanzan su madurez sexual a las pocas semanas y la gestación dura de 20 a 25 días. Pueden llegar a tener 10 camadas en el año de 3 a 10 ratoncitos cada una.

  • Bandera.

    Otros nombres: Reyezuelo sencillo, banderita. Es una de las aves más pequeñas de Europa. Mide 9 centímetros y se alimenta de insectos, como los carboneros y herrerillos, que en otoño e invierno, completan su dieta con bayas y semillas. Crían de abril a junio, en nidos casi siempre colgando de la punta de una rama. Es una subespecie endémica de Canarias.

  • Tórtola.

    Otros nombres: Tórtola europea. Es reconocible por su gracia y menor tamaño con respecto al resto de las palomas. La encontramos en campos abiertos de matorral, en setos silvestres y pequeños bosques. Anida en arbustos y matorrales.

  • Triguero.

    Otros nombres: pájaro pollo, pájaro triguero. Los grupos de trigueros se reúnen en gran número en los dormideros invernales. Cazan gran cantidad de insectos para sacar adelante a su prole, desde su posadero se lanza velozmente sobre escarabajos, saltamontes, mariposas y orugas entre otros.

Mapa      

Mapa

Normativa 

Normativa

  • El Parque Nacional de Garajonay fue creado por la Ley 3/81 de 25 de marzo.
  • El Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional de Garajonay se aprueba por el Real Decreto 1531/1986, de 30 de mayo,
  • La ordenación del Territorio de Canarias se lleva a cabo por la Ley 9/1999, de 13 de mayo.
  • La Ley 11/1990, de 13 de julio se llevó a cabo para la prevención del impacto ecológico.

Otros nombramientos:

  • En 1986 fue declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
  • Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Equipamientos

Equipamientos

Itinerarios

Itinerarios

  1. Cumbres de Tajaqué - Imada
  2. Barranco de Benchijigua
  3. El Contadero - Caserío de El Cedro
  4. Las Mimbreras - Meriga
  5. Las Mimbreras - Reventón Oscuro (4 km de pista forestal)
  6. Caserío de El Cedro - Hermigua (a través de El Chorro)
  7. Raso de Don Pedro - Las Hayas
  8. Cañada de Jorge - Raso de la Viuda
  9. Embalse de Arure - El Santo
  10. Agando - La Laja
  11. Contadero - Alto de Garajonay